Por: José Enrique Delmonte Soñé
Hasta 1930 el negocio de los hoteles en la República Dominicana
estuvo en manos privadas, en especial de extranjeros procedentes de
Puerto Rico, España y Alemania, quienes dominaban el oficio y competían
con el ofrecimiento de servicios sofisticados en sus planteles. Esta
particularidad se esfumó cuando el Gobierno dominicano presidido por el Ex-presidente Rafael Leonidas Trujillo Molina participó
directamente en el negocio y frenó la libre competencia empresarial
existente.
La construcción del hotel Jaragua en Santo Domingo marcó el inicio de
un período de construcción de importantes hoteles por parte del Estado durante el gobierno de Rafael Trujillo y
fue un momento clave para el desarrollo de la arquitectura del turismo
en el país. La complejidad del diseño elaborado por Guillermo González
Sánchez no tuvo antecedentes en la región, cuyo resultado fue valorado
de forma muy positiva por críticos internacionales de la talla de
Richard Neutra, al considerarlo una pieza bien lograda de la
arquitectura moderna asentada en el Caribe por “el buen aprovechamiento
de los recursos arquitectónicos y la calidad del ambiente: luz, aire y
orientación”.






