Gonzalo no era conocido por el gran público hasta que llegó al frente del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones en el 2012, al alcanzar Danilo Medina la presidencia de la República.
Aunque sus adversarios internos en el peledeísmo quisieron señalarlo como advenedizo, lo cierto es que se vinculó al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) desde muy joven, en su natal Barahona. Claro que su quehacer político no le equiparó con los cuadros y dirigentes más reconocidos del peledeísmo, y más bien tuvo una trayectoria discreta.
En 2012 para muchos fue una sorpresa la decisión de Danilo Medina de designarlo al frente de Obras Públicas. No era ingeniero, no había proyectado una imagen notable como empresario de la construcción, pese a ser propietario de una empresa de desarrollo inmobiliario. Su aval en apoyo a Danilo en la campaña electoral era hasta entonces su gran mérito. En el edificio Progressus, ubicado en la Abraham Lincoln esquina José Amado Soler, Ensanche Piantini, propiedad de Gonzalo Castillo, Danilo Medina tuvo una oficina privada, que aún se mantiene, donde sostenía reuniones privadas, estratégicas, fuera del ruido de los compañeros peledeístas que le seguían.














